¿Qué nos está haciendo la tecnología?

La IA no viene por tu chamba. Viene por la puerta de entrada

En México, la inteligencia artificial no está llegando primero a los trabajos más precarios, sino a los de oficina con IMSS, esos que suelen ser el primer empleo formal. Qué dicen los datos, quién paga la cuenta y las preguntas que vale la pena hacernos.

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¿Qué nos está haciendo la tecnología?La IA no viene por tu chamba. Viene por la puerta de entrada

Imagínate a alguien de 22 años en Ecatepec, recién salido de la escuela, buscando su primera chamba con IMSS. ¿Qué encuentra? Capturista, recepción, auxiliar administrativo, call center. No son los mejores sueldos del mundo, pero son la puerta: el primer recibo de nómina, la primera Afore, la posibilidad de pedir un crédito.

Ahora imagínate que esa puerta se empieza a cerrar. No de golpe, ni con despidos en las noticias. Simplemente, cada año hay un poquito menos de vacantes para ese primer escalón.

Eso es lo que me preocupa de la inteligencia artificial en México. No el robot que te quita el trabajo, sino algo más silencioso y, la neta, más injusto.

Los números grandes

En 2024, la Organización Internacional del Trabajo y el Banco Mundial calcularon que en México alrededor del 35 % de los empleos, unos 20 millones, están expuestos a la IA generativa. Suena a apocalipsis, pero hay que leerlo con calma: “expuesto” no quiere decir “va a desaparecer”. Quiere decir que una parte de las tareas de ese trabajo la puede hacer o facilitar una IA. En toda Latinoamérica, el mismo estudio estima que solo entre 2 y 5 % de los empleos corren riesgo de automatizarse por completo.

El Fondo Monetario Internacional hizo una cuenta parecida para todo el mundo: cerca de 40 % de los empleos están expuestos. Más o menos la mitad podría salir ganando, porque la IA los haría más productivos. A la otra mitad le podría tocar menos demanda y salarios más bajos. Y su advertencia fue clarita: en la mayoría de los escenarios, la desigualdad empeora.

La pregunta interesante, entonces, no es cuántos empleos. Es cuáles.

La parte que casi nadie cuenta

En agosto de 2026, México, ¿cómo vamos? cruzó los datos de la encuesta de empleo del INEGI con un índice de la OIT que mide qué tan expuesta está cada ocupación. Encontró casi 3 millones de personas, el 4.9 % de los trabajadores del país, en los trabajos donde la IA ya puede hacer la mayoría de las tareas.

¿Quiénes son? Apoyo administrativo (1.21 millones), contadores y auditores (470 mil), secretarias (398 mil), recepcionistas (299 mil), capturistas (202 mil) y gente de call center (95 mil). Y aquí viene el dato que me voló la cabeza: de esos casi 3 millones, 1.87 millones son mujeres.

Pero lo más importante es esto. Entre los trabajos casi sin exposición a la IA, 66 % son informales. Entre los más expuestos, solo 16.5 %. O sea: la IA no está llegando primero a los empleos más precarios: está llegando a los formales, a los que tienen prestaciones, a los que para mucha gente eran la forma de subir un escalón.

La puerta angosta

En México trabajan 8.4 millones de jóvenes de 15 a 24 años. De ellos, casi 7 de cada 10 están en la informalidad: sin IMSS, sin Afore, sin aguinaldo garantizado. Solo 31 % tiene un empleo formal.

Para esos jóvenes, el primer trabajo formal muchas veces es justo un puesto de oficina. Y la diferencia no es menor: en el primer trimestre de 2026, alguien con empleo formal ganó en promedio 15,204 pesos al mes; alguien en la informalidad, 8,364. Casi el doble.

Lo que ya se está viendo en otros países no son despidos masivos, sino menos contrataciones de gente nueva. En Estados Unidos, una investigación de Erik Brynjolfsson y su equipo encontró que el empleo de jóvenes de 22 a 25 años cayó 13 % en las ocupaciones más expuestas a la IA, mientras que el de la gente con más experiencia no cayó igual. El Banco Mundial advierte algo parecido para países como el nuestro: la IA podría cerrar una de las rutas clásicas hacia la clase media, la de los call centers y los puestos de entrada en finanzas, software y servicios.

Por eso digo que el riesgo no es un despido masivo, es una puerta de entrada cada vez más angosta. Y en un país donde la informalidad ya está en 54.8 % y dejó de bajar, una puerta más angosta pesa un chorro.

Ahora sí, modo deconstruir

Hay una lectura tramposa de estos datos: “qué bueno que la mayoría de los mexicanos trabaja en lo informal, así la IA no nos pega”. Aguas con eso. Estar a salvo de la IA porque tu chamba es precaria no es estar a salvo. Es otra forma de quedarse fuera.

Y hay otra pregunta que casi nadie hace: ¿quién se queda con el ahorro? Si una empresa necesita la mitad de capturistas porque una IA hace el resto, ese dinero no desaparece. Va a algún lado: a utilidades, a precios más bajos, a mejores sueldos para quien se queda o a ningún lado que tú veas. Eso no lo decide la tecnología. Lo deciden personas, y hoy México todavía no tiene una ley general de inteligencia artificial que diga algo al respecto.

Las preguntas que sí vale la pena hacerse

Estas son las que yo me haría, dependiendo de dónde estés parado.

Si estás buscando tu primera chamba. ¿Cuánto de lo que haría en ese puesto es copiar, capturar, resumir o contestar lo mismo una y otra vez? Eso es lo que la IA va a absorber primero. Lo que no absorbe tan fácil es el criterio, el trato con la gente y saber resolver cuando algo sale raro. Practica eso en serio, no solo el Excel.

Si ya tienes trabajo de oficina. ¿Tu jefe está usando la IA para que hagas más cosas o para que hagan falta menos personas? No es lo mismo, y conviene saberlo antes que después.

Si eres de los que contratan. Si dejas de contratar juniors porque la IA hace su trabajo, ¿de dónde van a salir tus seniors en cinco años? Nadie nace sabiendo; el oficio se aprende haciendo.

Si estudias o das clases. ¿La escuela está enseñando a hacer tareas que una máquina ya hace, o a pensar lo que la máquina no puede decidir por ti?

Para todos. Si la IA hace más productivas a las empresas, ¿cómo nos aseguramos de que eso se note también en los sueldos y no solo en las utilidades?

No tengo respuestas cerradas para ninguna. Pero creo que son mejores preguntas que “¿me va a reemplazar un robot?”.

Una advertencia honesta: estos números son una foto de 2024 a 2026 y el tema se mueve rápido. Que un trabajo esté expuesto no quiere decir que vaya a desaparecer; eso depende de qué tan rápido lo adopten las empresas, cuánto cueste y qué decidamos como país.

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